TOUR CETRERO PERUANO

Seguimos con un relato de nuestro amigo Russell de Atocha Salazar Salazar en un viaje a Perú para compartir cacería con otros compañeros.

 

TOUR CETRERO PERUANO

Russell de Atocha Salazar Salazar

 

Un afortunado espectador de la cetrería peruana.

EL VIAJE se empezó a maquiavelizarse en mi cerebro desde que conocí, gracias  a las redes sociales, a mis amigos, Martín Avellaneda y Fernando Collado con invitaciones a conocer su bello país, la cetrería que practican,  y con sus acaloradas y emocionantes vivencias cetreras que me comentaban, pues  alimentaron mis emoción de esa aventura .

Jose Antonio Otero

Fernando Collado

Tiempo atrás recordaba mi interés  por  conocer a esos personajes cetreros peruanos   que en sus fotos  de  su cetrería que se veían en internet años atrás cuando no había  whatsapp o facebook, siempre  me recordaron mis  hazañas de cetrería extrema  con mi halcón o gavilán en el puño buscando lugares o volando pajarracos en sitios  inhóspitos o alejados, a veces  uno parecía más  un mendigo o un indigente con ropas  ya muy desgastadas  y sucias por la cetrería llevada a cabo, y al ver  esas fotos de  ese  grupo de  cetreros peruanos, decía  igualitos a  nosotros por  las  fotos que subían y su vestimenta muy hippy, me hacían recordar a mis amigos y algunas  aventuras  cetreras aquí  en mi país México en circunstancias muy similares, esto seguía aumentando el entusiasmo de poder ir a visitar a  estos vehementes cetreros del Perú.

La travesía fue toda una odisea, viajé en camión desde la ciudad de Aguascalientes a  la ciudad de México (antes D.F) , México, Lima (Perú) haciendo escala en Panamá; al llegar  al Lima, pasó por mi Martin y después de visitar el zoocriadero “El Huayco” (criadero y centro de enseñanza de aves rapaces y de la vida silvestre del Perú, comandada por la gran persona y amigo, José Antonio Otero), partimos muy temprano al otro día del aeropuerto de Lima  para la ciudad  de Piura, de ahí un descanso de 3 horas y vayámonos a las  playas cerca del Ecuador, (ahí unos días de descanso en la playa  ( no por esto sin estar todo el tiempo cerca de los gavilanes bicolores (accípiter bicolor), pesándolos y manejándolo a diario  para  tenerlos a punto, para  lo que seguía  a continuación al regreso de la playa (la cacería del tinamú)  una  vez más en Piura, y ya preparados para  un viaje  hacia los Andes peruanos a la cacería de la perdiz de los Andes; un viaje  totalmente al pasado, con gente de las montañas súper hospitalarias (uno dormía a lado de su cama marital dividido solo por una  sábana o cobija, pero su insistencia en que uno  se quedara  con ellos  imposible de  declinar), aparte todo el viaje nos decían: “descansen descansen”  o  “coman  coman“,  ahora  entiendo porque , al vivir en montañas  bastante inclinadas y para andarlas, se  necesita  comer  bien y reposar  para  poder  subirlas  y  bajarlas, después de  cazar  unos días, nos regresamos a  Piura y a cazar en sus alrededores con los gavilanes y viendo su trabajo de control de aves en viñedos súper extensos con sus halcones, gavilanes y aguilillas de Harris. Después partí de Piura de regreso a Lima, de ahí a Panamá – a México y al llegar  tomar  otro autobús a la ciudad  donde  radico y de donde partí Aguascalientes, ajuaaa.

 

EL HUAYCO:

No podría dejar  de mencionar mi grata visita al zoocriadero «El huayco» de mi amigo y gran conocedor de rapaces, José Antonio Otero, un almanaque de conocimientos de rapaces y de su crianza en cautiverio. Además de explicarte  todo con gran paciencia, donde  su conocimiento te  invita  a querer conocer más  sobre  las  aves  rapaces, siempre  con  buena  cara,    una excelente disposición, sentido del humor, es una  fortuna el conocerle, eso si ese día llegamos temprano, él no se encontraba  pero la confianza y súper amistad  de mi amigo Martín, pudimos entrar y dar un recorrido del criadero impresionante ,para mi ver jaulas  llenas de parejas  de  spizaetus ornatus y tiranus, arpías, halcones de todos colores y tamaños (parejas  de halcón vientre naranja, peregrinos de muchas especies , águilas de diversas   variedades, sin dejar  de ver su línea de  gallo peruano (color negro) y sus chistosos pingüinos.

Después  al encontrarlo y dar un recorrido con José Antonio Otero estando siempre muy atento a sus explicaciones, comentarios y enseñanzas, fuimos a comer  una  buena carne asada y  de pronto llegaron más amigos aficionados a la cetrería y entonces fluyeron comentarios y aventuras cetreras que me compartieron se me  hizo muy amena esa reunión degustando ricas y refrescantes cervezas peruanas, eso sí siempre se  sintió un poco de melancolía y preocupación, por el compañero cetrero y muy célebre cetrero peruano, amigos de todos ahí reunidos, el halconero Oscar Beingolea, de Perú, reconocido cetrero que se encontraba en el hospital, lamentablemente al otro día de  esta pequeña reunión nos enteramos de su deceso, muy triste para  el gremio del mundo cetrero que tuvo la alegría de conocerle (yo lo iba a  visitarlo en ese día pero por  algunos motivos se canceló el encuentro principalmente por la distancia y el caótico tráfico en la ciudad de Lima , me quedé con las  ganas de conocerle).

 

PERUANOS A  CACERÍA DEL TINAMÚ. Perdiz de pico curvo o Perdiz de quebrada (Nocthoprocta Curvirostris)

Un viaje fabulosos en camionetas con perros pointer americano, gavilanes bicolor (accipiter bicolor) y una aguililla de Harris (parabuteo unicinctus) hembra por su puesto peruana (que sería mi ave de presa de cacería, claro no me quede con las  ganas de manejar  a los bellos bicolores, y aventarme  lances  de todo tipo aunque me lo prohibieran los dueños del ave, que  sólo iban concentrados en el difícil y cansado lance del tinamú.

Un viaje realmente pintoresco ,pasando por diferentes tipos de paisajes unos totalmente desérticos como el inhóspito desierto de Sachucra y de ahí entramos a la ciudad de Lambayeque donde comimos el tradicional cebiche de pescado acompañado de camote con yuca, degustando una rica  bebida  chia de maíz en un muy famoso restaurant “EL PACIFICO” recordar  que el Perú está entre las 5 mejores comidas gourmet del planeta .Continuamos el viaje y llegamos  a la ciudad de Chiclayo, que sus alrededores realmente tenebrosas colonias o barrios sin calles  ni ley o orden, ( me acordé  de la canción de mi banda favorita de rock U2 donde las calles no tienen nombre) cruzamos la ciudad por laberintos entre calles de tierra y piedra  me asustaban sus comentarios que si me dejaban ahí me comerían como caníbales la gente que  habita esta ciudad, que parece una ciudad perdida ya investigando me comentaron que  el centro de la ciudad de Chiclayo es muy bonito, bueno eso nunca lo pude confirmar desafortunadamente.

Seguimos transportándonos por carreteras  sumamente peligrosas caminos de un solo sentido  de un lado el acantilado, que siempre te invita  a ver  su profundidad aterradora y seductora, pero valientemente nos  dirigimos  a la cima de los Andes  en busca  de  ese  tinamú, claro en el camino uno se entretiene viendo a muchas aves  rapaces silvestres  como águilas moras, halcones  aplomados, gavilanes, aguilillas  de Harris  y uno que  otro halcón peregrino de esa región.

Martín

Llegando ya  al punto exacto donde  acostumbran ir dos o tres veces al año mis amigos Martín y Fernando, solo nos  esperamos 5 minutos  y la sangre ya hervía por las  ansias de entrar a caminar  con la poca luz que aún quedaba, en la búsqueda del tinamú, pues ni tarde  ni perezosos entramos a caminar como quedaba a lo mucho una hora de luz, un gavilanero con su gavilán para un extremo de la montaña en compañía de sus perros importantísimos  en esta cacería, de paciencia y mucho caminar, esperando la excitación del lance del gavilán detrás de esa perdiz, que  no se crea que sea  fácil el andar, ni el encontrarles, no salen siempre muy seguido,  periodos de 25 a 40 minutos para que te  salga el lance casi siempre de imprevisto ya sea por la ayuda de los perros o la suerte de que casi la pisas, ese sonido “tri-tri-pri”, es toda una música cuando sale esta ave asustada.  Mientras tanto el otro gavilanero por otro lado buscando con ayuda  de sus perros y con la fortuna de capturar el primer tinamú del viaje ya  casi sin luz a más de  un kilómetro  en bajadas de la montaña que tal vez  el subir ese mismo tramo te tardes  una   media hora o más  en volver a subir  por  ejemplo hacia el carro, después de unas fotos, una cena basta, a dormir.

Al otro día después  de una noche de bien comer sano (papas, tubérculos con arroz en platos servidos muy bastos, pernoctamos (dormir en el mismo cuarto que las personas que ahí viven con su pareja o cónyuge) ,el primer día si me dio pena y el dormir no hubo problema por lo cansado de el viaje la caminata cargada, la verdad la hospitalidad de la gente de las montañas de los Andes, gente muy hospitalaria  te ofrecen lo que tienen  con mucho cariño y se les nota  la alegría de brindarte albergue y comida, me sentía como si estuviera en la antigüedad por el tipo de cabañas y las distancias de casa a casa  distancias de 300 metros a  un kilómetro, su forma de comunicarse con chiflidos o gritos, en la noche  en la montaña se ven a lo lejos los focos de cientos de casas que durante  el día poco las puedes divisar a lo lejos.

Al otro día  la cacería  levantamos a las 4 am , un desayuno de arroz y papas y vámonos  a  caminar; subidas y bajadas  tras el tinamú, siempre teniendo mucha precaución no lanzar  cuando este  un águila mora o un polisoma , estos siempre corretearán o intentan llevarse a nuestro gavilán en sus garras, peligroso  el lance de  tinamú por eso y por la emoción de no desbarrancarse y lesionarte en una caída en esos cerros bastante empinados, correr ahí  toda una odisea mucho ejercicio, siempre cuidado de no caer , si no se  caza volver a  subir en complicados ascensos donde las pantorrillas  siente cada fibra muscular, de hecho me siento muy afortunado de  ser muy aficionado a las caminatas con mis aves   esto me  ha  ayudado  tener  buena  condición física y aguantar  a estos cetreros de los Andes con asombro e  incredulidad me veían   ascender  y descender  de los inclinados peñascos, ya después me enteré que estaban maravillados con mi caminar.

Les  contaré un par de lances que tuve la fortuna de ser el que llevaba al poderoso y hermoso gavilán bicolor en el puño el primer lance  fue a una alondra pechirroja  o sturnella , que por cierto no debía de lanzar(íbamos solo al tinamú) pero uno ya emocionado no me importo, por  cierto, fue un lance  de unos 800 metros donde el gavilán sale en persecución de un bandado de sturnella y en el camino se  iba  protegiendo con las milpas de un cultivo de maíz  y de repente  les sale  a  las  alondras  ya a unos 70 metros  de ellas, Martín que esperaba  en el carro más  abajo el solo vio pasar un proyectil correteando a una  alondra , yo  me quede  arriba de la montaña y ya  Fernando se  encargó en ir por el gavilán, pero  en su ir se  aventó otro lancé  a las mismas  alondras escondidas más adelante Martín ayudándole, yo sólo escuchaba  gritos  estando  a más  de 800 metros de ahí  y sin querer desperdiciar mis energía en ir  por el gavilán me espere como un príncipe de los Andes, a que mi  buen amigo Fer me trajera al gavilán a mi puño de nuevo, por cierto recuerdo que medio enojado por  haber soltado al gavilán pero contento de ver un lance muy  encantador y emocionante no cazo pero mejor,  así pude aun hacer un  par de lances más y hacerme de mi primer tinamú con azul la gavilana de Fernando, que emoción, un lance  gracias  a los perros que  encontraron al tinamú y nos ayudaron a  re-sacarlos de su herida después de la persecución de unos 200 metros de la rapaz, llegaron los perros y salieron de nuevo (a veces  de dos especímenes vuelan) después de un lancé de unos 70 metros capturó esa presa tan deseada y yo era pura felicidad.

Cazamos en tres días unos 8 o 9 tinamúes, los  comimos  una carne exageradamente blanca y deliciosa al paladar, bueno también tuve  el deleite de probar  a los cuyos o conejillo de las indias “cuy” (Cavia porcellus), deliciosos en esta zona comida común entre los andinos.

La verdad  les recomiendo a todos  esos aventureros cetreros que  quieren conocer “cetrerías” de todo el mundo que no dejen de conocer la cetrería peruana, y más que nada el tener la fortuna de poder conocer a tan fantásticas personas que te dan su cariño, creo yo, que es algo que se tiene como latinos esa fraternidad , que también la sentí en España, pensándolo bien creo que la cetrería aparte de unir a personas con esta afinidad  a las aves rapaces también da mucha empatía a los aficionados que tienen la gracia de conocerse para disfrutar en el campo los vuelos de las aves  de presa.  

Martín, Fernando  mil gracias por siempre.

Comentarios (5)

  1. miguel reyes ruiz

    Un viaje con la Cetrería de fondo, y como hilo conector de una vivencia enriquecedora a más no poder. Buena cronica de unos dias fantasticos que abarcan varios paises y se desarrollan desde el nivel de mar, hasta las alturas andinas. Mi enhorabuena a Russell Salazar, y a Naturfali por difundir estas fantásticas narraciones y experiencias.

  2. Martin

    Ahora nos toca devolver la visita al hermoso Mexico. Mi estimado russel un gustaso tenerte aqui.

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