Os presento un interesante diario de uno de nuestros más curtidos y experimentados cetreros D .Juan Mira, desde donde nos narrará sus correrías y experiencias más destacadas e inéditas de uno de nuestras aves más esquivas, el gavilán.
Es una apasionante e interesante vivencia de los años setenta, donde con previo permiso de la administración de aquella época y bajo su supervisión y tutela, se permitían los desnides de dicha aves rapaces.
Decir que hoy día las legislaciones vigentes harían impensable poder hacer todo lo que en este diario se comenta ,ya que está totalmente prohibido y castigado cualquier atentado contra la flora y fauna. Insistimos en el hecho de que esta historia narra las aventuras de un cetrero de los de la vieja escuela.Sin más,espero disfrutéis de este diario.
El gavilán en cetrería por Juan Mira.
El gavilán como pájaro de cetrería en nuestro tiempo es un pájaro de enormes posibilidades para la caza, te puedo decir sin temor a equivocarme que supera ampliamente al halcón en la captura de aves y no solo aves menores, sino también medianas como perdices, garcillas bueyeras, gaviotas, alcaravanes, palomas, etc. Aunque no tenga la belleza de los lances de los halcones su eficacia es muy superior, sobre todo con las presas que son contra natura. También supera al azor en la captura de aves, pues es mucho más rápido y ágil que él, así como más valiente, pero visto así parece fácil cazar con un gavilán, no lo es, porque tiene un gran defecto, su carácter. Para aquellos cetreros que estén acostumbrados al sosiego de los halcones, ante el indómito gavilán podrían frustrarse, ya que su carácter vehemente es capaz de acabar con la paciencia de cualquier cetrero, por ende, quedaría finiquitada y no logrado el fin que pretendemos, su total amansamiento y adiestramiento. Pero aún más, también un azorero podría quedar frustrado ante el indomable gavilán, que aunque el azor pertenezca a la línea de los accipitridae (accipiter gentilis) no hay comparación con el gavilán (accipiter nisus).
Para manejar un gavilán con algún éxito hay que dedicarse única y exclusivamente a él. Su fiereza es tal que de momento podemos olvidarnos de cazar con pasajeros y zahareños, estos necesitan de una dedicación tan meticulosa y exhaustiva que mejor olvidarse de ellos y dejarlos como recuerdos del pasado. Así me lo dicen mis experiencias con estos pájaros del aire lo más que conseguiremos de ellos, es volar a la mano de cerca y siempre con miedo de perderlos cuando capturan alguna presa pequeña, por lo que no es factible cazar despreocupadamente con ellos. Pero vayamos por partes, comenzaré con el adiestramiento de niegos para relatar después algunas experiencias con pasajeros. Una vez localizado el nido, cosa que no es fácil, lo vigilaremos de cerca, es decir, que tendremos que visitarlo al menos todas las semanas una vez, y más adelante explicaré por qué. Pero antes quiero dar algunos consejos a los principiantes para localizar los nidos de estos bonitos pájaros. El gavilán gusta de los mismos bosques que el azor y puede encontrarse anidando cerca de este en el mismo territorio, solo que guardando una distancia de un par de kilómetros y criando normalmente en valles.
Muchos años de búsqueda me han enseñado qué es una inutilidad buscar por las partes altas de los bosques o a media ladera, no conseguiremos nada, sin embargo, parece haber un dato muy curioso, todos los nidos que conozco de gavilán están cerca de sendas o caminos de animales bien marcados, cosa curiosa, sin excepción todos están en arroyos secos o con agua, o en lo más profundo de los valles. Puede decirse que el azor tiene las mismas carencias, no siendo esto una regla fija, pues conozco algunos nidos de azor a media ladera. No voy a entrar en detalles acerca del número de pollos, incubación, etc. ya que está todo más o menos escrito en cualquier libro de ornitología y no es el tema que nos ocupa. Una vez localizado el nido, como dije antes, debe visitarse al menos una vez a la semana, porque como veremos más adelante es vital para su buena introducción en la cetrería. Al visitarlo no me refiero naturalmente que vayamos a subir siempre al árbol, cosa no aconsejada, ya que el riesgo de que la hembra abandone los huevos es grande, además por propia experiencia sé que dejamos un rastro de olor pegado al tronco y al suelo muy fácil de seguir por jinetas y otros depredadores que podrían comerse los huevos o a la madre fácilmente. Por tanto debe subirse al árbol lo menos posible. Una vez nacidos los pollos, debe tomarse uno cuando tengan 5 o 6 días, macho o hembra, depende de las preferencias de cada cual según vayamos a cazar en un futuro según que piezas, grandes o pequeñas. Una vez en nuestras manos debemos retirarnos de lugar lo más rápidamente posible ya que con esta edad no conservan el calor corporal por sí solos y si nos quedamos cerca podrían morir de frío al no llegar la madre a calentarlos.
Otro consejo que no he leído, pero me lo ha dictado mi propia experiencia, es que siempre debemos ir acompañados. Debo relatar en este momento una anécdota que me pasó una vez que subí a un pino de más de 20 metros, en el cual recibí el ataque en repetidas ocasiones de la hembra de gavilán, la cual pasaba muy cerca de mi cabeza atacándome y emitiendo una serie de sonidos guturales en forma de regaños muy repetitivos y agudos, similar a pronunciar a un ki,ki,ki… el macho sin embargo se mantenía a una distancia prudencial regañando . He de decir que pase miedo, no solamente por la integridad física del pollo, sino también por la mía propia. Una vez en nuestras manos lo llevaremos con la máxima celeridad posible a casa, buscaremos una caja de cartón o tengamos una previamente preparada. Es importante que la caja sea grande, la cual contenga virutas de madera, por motivo de que si la llenamos por ejemplo con trozos de tela o de ropa vieja, estas se ensucian rápidamente con las deyecciones y la cascarilla de los cañones de las plumas, sin embargo, si lo hacemos con virutas pasarán a través de ellas, manteniéndose limpias por más tiempo. Debemos procurar una vez que el pájaro esté dentro de la caja, atravesar la misma con un palito a una altura de unos 40 50 cm para poder colgar una bombilla manteniéndola a unos 10 centímetros del gavilán, dejándola encendida día y noche durante unos 14 o 15 días edad, más que suficiente para que el gavilán pueda regular su temperatura corporal. Desde el primer momento que llegue a casa debe darse de comer lo que le darían sus padres en el campo, es decir, pajarillos de todas las clases, sin embargo, como es una alimentación difícil de conseguir se les puede dar codornices de granja, fácilmente localizables en tiendas de ganadería y en último caso codornices congeladas que venden en los establecimientos de congelados.
Desde el primer día debe dársele carne mezclada con huesos triturados con los alicates o trocitos cortados con las tijeras, pajarillos incluidos, los huesos y algunas plumas. He leído en alguna parte que los padres los alimentan con viseras los primeros 10 o 12 días, discrepo sobre esto, ya que, no puedo creer que un pico como el del gavilán, no sea capaz de romper huesos y plumas, seleccionando tan solo carne limpia. Yo lo hago así, dándoles huesos y plumas desde muy pequeños y nunca he tenido el menor problema. Se le ha de dar al menos 4 veces al día, si no se tienes tiempo encargarle alguien que lo haga cuando uno no puede, pero que no le den menos de comer. Cada vez que se vaya a alimentar debemos de hacerle un chasquido con la lengua para que nos reconozca desde el primer día, si se hace así, no tendremos ningún problema con el gavilán y veremos cómo crece sano y fuerte.
Cuando tiene aproximadamente dos negras en la cola o antes, depende de cada ejemplar de gavilán, se le obliga fuera de la caja a que venga a comer algo, poniendo el puño en el suelo a medio metro, no tardando este en venir a comer, lo levantaremos un poco obligándolo a subir al guante, cada vez nos iremos retirando más, enseñándole a acudir a la lúa incluso antes de volar. Siguiendo este juego el gavilán salta sin miedo en cuanto vuela y tomando mucha confianza en el guante desde muy pequeño, por supuesto dejándole comer cuanto quiera en todas las lecciones. Conforme van creciendo veremos que come menos, pero no hay que preocuparse, ellos solos se autorregulan.
Cuando han crecido lo suficiente para saltar a la lúa les ponemos en su arco lo más cómodo posible, en estos días se echan en el suelo como hacen las gallinas al incubar, se cansan de estar en el posadero, este comportamiento es normal.
Cuándo tienen la cola completamente larga se le rebajan las gorgas a dos, un poco de pollo limpio, como pechuga, muslo por la mañana y por la tarde le daremos pajarito, codorniz o paloma. El gavilán criado de esta manera no necesita apenas temple y siempre tiene hambre y lo demuestra claramente saltando hacia nosotros apenas escucha de abrir la puerta de la calle.
Cuando se tenga un poco de confianza en él, dentro de la casa, se le saca al campo y comprobaremos que se comporta exactamente igual que dentro de ella, saltando inmediatamente al puño en cuanto lo ve, es más, no nos podremos retirar de él, apenas nos alejamos se nos vendrá encima y si no sacamos rápidamente el guante se agarra dónde puede, pudiendo hacernos daños en un brazo, pecho o espalda, donde se nos agarre. No ha de llamarse muchas veces en estas primeras lecciones de campo, con cuatro o cinco basta. Al principio pía mucho pero no tan desagradable como el azor, mucho más suave y se aguanta bien perdiéndolo normalmente en el invierno o antes, si está en continuo contacto con nosotros. El gavilán no se le puede mirar como a un halcón, porque no le gusta que lo toquen apenas, si se intenta tocar nos ataca dándonos picotazos y si no se tienen las pihuelas bien sujetas, nos ataca con las garras.
Cuando están en el suelo comiendo son verdaderos tigres, se tirarán a los pies apenas pasamos por su lado a un par de metros, pero todo esto es normal , poco a poco lo irán perdiendo y en su segunda muda apenas hacen ya nada de esto. Pero vayamos por parte, una vez que el pollo salta sin pensarlo al fiador a 10 o 12 metros no hay motivo para no dejarlo suelto y no hay nada que temer, normalmente se comportan de igual manera, acudiendo muy pronto en cuanto se levanta el puño en distancias cortas de 20 o 30 metros, poco a poco iremos alargando la distancia hasta que acuda a 100 o 200 metros de manera instantánea, lo que no es difícil y así se les mantiene unos 20 días para que se acostumbre, durante todo este tiempo se le da de comer casi todo lo que quiera. El principiante comprobará que comiendo casi gorgas completas a diario, tienen al día siguiente el mismo peso, porque consumen mucho los gavilanes, para hacerse una idea aproximada de lo que desgastan, comen dos gorriones en verano hasta septiembre y a partir de octubre tres o más dependiendo de los vuelos que haga, pero hay que tener esto muy en cuenta.
Cuando llega el frío el metabolismo del gavilán se dispara y comprobamos que a pesar de comer exageradamente no sube apenas unos gramos y hay que hilar muy fino en invierno, pues bajar la ingesta aunque sea poca cosa , es llevarlo a una muerte segura, por tanto vuelvo a insistir en lo mismo, si queremos que todo vaya bien hay que darle gorgas completas en invierno y no se nos olvide nunca darle su trozo de pollo limpio por la mañana antes de irnos a trabajar, aunque sea echándolo de la mano. Yo lo que hago personalmente es cortar muchos trocitos de pollo limpio y envolverlos en papel de aluminio por raciones y congelarlos toda la noche, sacando un trocito, para que por la mañana estén descongelado y antes de irme se lo echo.
Una vez ejercitado esos 20 o 30 días procedemos a soltar algunos escapes. Lo ideal es tener unas 20 palomas para este fin. La primera paloma se le sacan plumas de ambas alas para que no pueda volar y se deja suelto en el campo, cogemos el gavilán y dando un rodeo a la paloma iremos hacia ella, como si no la viéramos y sin pararnos. Pueden ocurrir dos cosas; el gavilán salte instantáneamente de la mano y atrape la paloma, tras lo cual dejaremos desplumar un poco de ella y luego la mataremos, de esta manera evitamos un sufrimiento innecesario, ya que el gavilán empieza a comer por cualquier parte. La segunda opción es que la miré con muchas ganas pero no la ataque, en este caso debemos acercarnos con el gavilán en el puño hasta un par de metros y si es preciso echar el pájaro encima para que la mate. Ni que decir tiene que en cuanto la sujeta un rato debemos rematarla. La siguiente paloma debemos echarla casi entera, solo con tres o cuatro plumas menos de cada ala. Debemos procurar que el gavilán no identifique la paloma con alguien cercano, porque de lo contrario solo atacará fuerte en el futuro a las que vea cerca de alguien, no echando cuenta a las presas lejanas, por tanto, debemos actuar de la siguiente manera; nos fabricaremos una rejilla metálica montándola en un rectángulo de pletina de hierro de unos 50 centímetros de largo por unos 30 de ancho, se pinta de algún color neutro para que el pájaro no se fije en ella, haremos un pequeño agujero en el suelo en el cual dejaremos la paloma , la rejilla la taparemos con hierbas, extenderemos el fiador y lo dejamos retirado de nosotros, cogemos el gavilán del coche, paseamos un poco con él, lo llamamos un par de veces y nos dirigimos al fiador lo más disimuladamente posible, tiramos de la cuerda y soltamos al gavilán tras la paloma a la que perseguirá inmediatamente y capturará . Todos estos movimientos debemos hacerlos muy cautelosamente, si nos acompaña alguien debemos evitar que se quede delante nuestra. Debe acompañarnos en todo momento y en todo caso tirar del fiador cuando nosotros estemos delante de él, ya que de lo contrario el gavilán estará más pendiente de la persona que nos acompaña, no atacando con fuerza en un futuro a las que pudiera ver solitarias, sin nadie cerca. Así debemos soltarles las demás para que vaya cogiendo fe y confianza en sí mismo, al tiempo que maniobrabilidad, ya que la paloma zigzaguea, pero comprobaremos que el gavilán con la práctica la supera y alcanza como ningún otro pájaro de cetrería de poder a poder. Después de estos escapes ya tendremos el gavilán listo para cazar, sin embargo pese a lo que se creen algunos no es todo coser y cantar, ni siquiera con el gavilán, pues hay muchos pájaros que lo superan en velocidad y otros en agilidad.
Los que mejor se caza con el Gavilán son:
● Tarabillas
● Currucas
● Alcaudones
● Mirlos
● Mochuelos
● Codorniz
● Polluelas de agua
● Estornino
● Zorzal charlo
● Collalba negra
● Roquero solitario
● Gorrión común
Los que los superan en agilidad son:
● Abubilla
● Alondra
● Cogujada
● Collalba rubia y gris
● Colirrojo
● Petirrojo
● Pinzones
● Pardillos
● Abejaruco
● Lavanderas todas las especies
● Bisbitas
Hay muchas más por supuesto, pero estás aquí representadas las he podido comprobar personalmente. En cuanto a los córvidos no he podido comprobarlos, porque en Málaga no existen urracas y las grajillas hay que ir a buscarlas lejos y solo he probado un par de veces en Olvera (Cádiz) sin conseguir nada, en una bandada de cientos de individuos. El rabilargo un bonito córvido que solo está en una pequeña zona de Archidona (Málaga) lo alcanza fácilmente, aunque es muy difícil poder sacarlo de los matorrales una vez que ha sido atacado por el gavilán, pese a todo he capturado algunos. Las palomas torcaces si se cogen de cerca las alcanza bien. Las perdices las coge de cerca, en cierta ocasión me salió una de los pies y la alcanzó muy rápido, pero no la pudo sujetar en el aire y se le soltó volviendo a perseguirla inmediatamente, pero no pudo alcanzarla, la llevó a una herida dónde no pude levantarla, sin embargo, siguió atacando a todas cuantas se levantaban, incluso de lejos y ni siquiera una sola vez pude levantar ninguna de las heridas. Está claro que no se pueden cazar perdices sin perro y tiene que ser muy bueno este, porque no todos encuentran una perdiz en una herida. La caza de pájaros con el gavilán se desarrolla más o menos de la siguiente manera: Llevamos el gavilán en el puño y nos aproximamos lo más posible al pájaro qué queremos cazar, en cuanto alze el vuelo a 20 o 30 metros, se suelta el gavilán que sale tras ella a una velocidad increíble, pero cuando este va a ser alcanzado se tira a un matorral y el gavilán se queda cerca y aquí comienza la caza. Se deben dar unas palmadas con la mano en el guante y recoger al pájaro del suelo con una picadita, haciendo esto, más adelante apenas demos unas palmaditas en el guante cuando lleguemos a la herida el gavilán se subirá rápido en el puño para observar mejor, entonces levantamos al pajarito, lo que no es fácil si se trata de una curruca, ya que evitará volar intentando escabullirse por debajo de los matorrales. Asombra lo pendiente que estará el gavilán de todos nuestros esfuerzos por sacar el pajarito que en cuanto sale es atacado de nuevo, obligándole otra vez a echarse a los matorrales con el gavilán casi pegado, repetimos la operación cuantas veces sean necesarias hasta que en una de las veces es trabado el pajarillo, que casi siempre está a muy pocos centímetros del suelo. Sin embargo hay muchos pájaros que intentan subir y el gavilán lo traba a media altura, tal es el caso de los gorriones algunas veces. El mirlo aunque se comporta igual que las currucas y tarabillas, casi siempre consigue despistarnos tras un rato de andar tras él por los matorrales, He tenido mirlos a escasos centímetros de las manos sin querer volar después de haber sido atacados por el gavilán varias veces, incluso me he quedado con la cola de uno en las manos al intentar cogerlo sin conseguir que volara de nuevo.
Los mochuelos son una diversión siempre con el gavilán, no dañan ninguno y todos se los podemos sacar vivos. Tiene un vuelo muy lúcido el gavilán con el mochuelo y jamás se cansan de cazar estas presas, pues rara vez la fallan. Su caza es muy simple, andamos un terreno de olivar con el gavilán en el puño y en cuanto sale uno soltamos, no hay nada más que enseñarle, el mochuelo es capturado limpiamente por lejos que salga, si no acierta a meterse pronto en la oquedad de algún árbol. Cogen tanta fea en estás presa que tuve un gavilán que después de haber comido una gorga completa, dando por terminada la caza, me dirigía hacia el coche cuando me salió un mochuelo de un olivo próximo. El gavilán se me va de la mano capturando tras una corta persecución a pesar de no tener la más mínima hambre. Los alcaudones son un poco más complicados porque son muy inteligentes y a pesar de ganarle en el vuelo el gavilán, cuando lo encierra, casi siempre consiguen salir por donde menos se espera, hasta que consiguen burlarlo. Los estorninos son diferentes, si se consigue sorprender de cerca se entabla una persecución de poder a poder en la que la ventaja la lleva casi siempre el estornino, excepto cuando salen muy cerca que son capturados limpiamente de abajo arriba en una persecución ascendente, pero casi siempre corta. Las abubillas aunque parecen lentas, no lo son, pero sobre todo son tan ágiles para el gavilán que lo burlan limpiamente en el aire y jamás se encierran. Solamente llegó un gavilán a trabar una por la punta de una de las alas tras dos ataques en el aire, quebrando ambos en zigzag y se le soltó inexplicablemente. A pesar de atacarlas siempre que las ven no consiguen nunca nada. En fin, con el gavilán se puede hacer casa real como con ningún otro pájaro y su valentía llega a tanto, que incluso en cierta ocasión fui a cazar polluelas a un río y atacó a una garza real obligándola a echarse a tierra, no la trabo, pero no temen a nada incluso a las liebres a las que he visto llegar a sujetar por unos segundos, claro que se desembarazan de ellos dándoles unas patadas y enviándolo a un par de metros, dejándolo mareado por unos segundos. También conejos he visto correr con ellos pegados, hasta dejarlos enganchados en matorrales y seguir después corriendo tranquilamente. En todo este tiempo debemos volar al gavilán casi a diario al menos en días alternos para mantenerlos en forma. A continuación relato algunos días de caza en el diario de Ronda un gavilán hembra en sus primeros días de caza.
17 de septiembre 1977
Salida al campo a las 3:45 con tiempo muy bueno con temperatura muy alta y algo de viento. El primer ataque del gavilán una cogujada qué abandona rápido a los pocos metros viendo que no la alcanza. Seguimos y al poco rato sale del suelo un chotacabras al que el pájaro ataca inmediatamente, pero tras varias cintas en las que no consigue alcanzar lo abandona y se posa en un árbol. Estando pasado lo llamo a la mano y desciende instantáneamente, continuando la caza, cambiando de terreno. A los 20 o 30 minutos salta una codorniz muy fuerte, el gavilán la ataca, le va cortando terreno y cuándo la va a alcanzar, en el último segundo se tira a tierra con el gavilán prácticamente encima, pero en el momento en que la va a coger salta de nuevo capturándola en pleno vuelo, le doy buena gorga y termino la jornada de caza.
20 de septiembre 1977
Acompañado de mi hermano salimos a las 18.00 h entramos en un valle profundo y a media ladera comenzamos la caza. El gavilán se me va de la mano atacando un alcaudón común adulto que le sale a unos 70 u 80 m atacando muy fuerte, lo encierra en unas adelfas posándose en un árbol próximo. Lo llamo y levantamos de nuevo el Alcaudón que sale a mí derecha, le ataca de nuevo cortando terreno y cuándo lo va a trabajar se tira al suelo en el último segundo saliendo en dirección contraria y volviendo de nuevo a las adelfas seguido del gavilán que entra detrás de él como un proyectil. Oímos al Alcaudón reñir, pensamos que lo había capturado, pero al llegar lo vemos posado en una rama sin moverse lo más mínimo. Llamo al gavilán y en ese momento que mira hacia mí aprovecha el alcaudón para escabullirse. Seguimos cazando después de unos 20 o 30 minutos, sale un mochuelo a unos 20 metros que es capturado limpiamente, le pongo carne interponiendo el guante entre el mochuelo y el gavilán, lo saco vivo, soltándolo de nuevo. Terminamos a las 20:30 h.
10 de noviembre 1977
Salida a un terreno con olivos viejos y una pequeña laguna formada por la extracción de arena de una cantera. Hora aproximada 15:30. Al llegar veo muchas garcillas bueyeras y gaviotas tomando el sol en la orilla del pequeño lago, me acerco lo más posible y suelto el gavilán que las miraba con ganas, ataca fuertemente en medio de la bandada, pero inexplicablemente no captura ninguna, al parecer no sabe a cuál dirigirse atacando a unas tres o cuatro al mismo tiempo, dando bandazos a un lado y a otro hasta que se posa en el suelo. Lo llamo y continúo, subo por la parte alta de un pequeño cortado y al asomarme sale un roquero solitario que el gavilán ataca inmediatamente encerrándolo en una furgoneta vieja abandonada en el campo, corro hacia ella pero no consigo hacerlo volar de , dándolo por perdido. Continúo la caza y a unos 300 metros veo de echarse una garcilla bueyera solitaria y me dirijo hacia ella ocultándome de su vista lo más posible hasta que sale a unos 30 a 40 metros, el gavilán la ataca muy fuerte alcanzándola en pleno vuelo ascendente, corro lo más que puedo en su ayuda y al llegar encuentro al gavilán de espaldas contra el suelo y la garcilla encima sujeta por el pecho intentando escapar a picotazos, la sujeto, se la retiro y cebo al pájaro dándole de comer cuando quieras, terminando a las 18 horas aproximadamente.
Conclusión.
El gavilán es un buen pájaro de cetrería para hacer casa real con él, pero su mal carácter, su difícil temple y su delicada salud, lo hacen no apto para principiantes que no hayan tenido manejo con otras aves de cetrería y aun así tampoco es fácil para maestros. Todo esto en cuanto a niegos se refiere, porque si hablamos de pasajeros es aún mucho más complicado, y más cuando casi siempre llegan a nuestras manos procedentes de rederos, lo sacan sin ningún tipo de cuidados de la red, poniéndoles el pie encima y metiéndolos en una jaula hasta que nos avisan, por lo que quedan muy resabiados, aunque no obstante se llega a conseguir algo con ellos, pero con mucha paciencia.
Cuando llegan a nuestras manos lo primero que debemos hacer es encaperuzar y armarlos, la caperuza es muy importante que le quede bien y que no se la pueda quitar.
Después le lavamos las plumas con agua caliente, lo pesaremos para mantenerlo en el peso que traían del campo. Después de que se calmen de estos manejos lo ponemos en el guante e intentamos que coman, lo que normalmente hace muy pronto, pues siempre tienen hambre. Lo ideal es que lo tengamos toda la noche sin dormir para cansarlo, tocándolo cada vez que come y haciéndole el chasquido (tac tac) con la lengua. Por la mañana se le deja una radio cerca para que no pueda dormir y descansemos nosotros. Durante tres o cuatro días lo tenemos en el puño todo lo que podamos hasta que comience a comer nada más oír el chasquido y sin que se asuste al tocarlo.
En esos tres o cuatro días no le habremos quitado la caperuza ni una sola vez, pero al quinto por la noche solo con una luz suave (roja o azul) comenzaremos a darle de comer y en cuanto comienza a ello le quitamos la caperuza y nos quedamos inmóviles haciéndoles el chasquido. Si come normal nos movemos un poco para cambiar de postura cada vez que lo veamos distraído comiendo. En este régimen nos mantendremos cada vez más tiempo sin caperuza.
Día a día lo acostumbraremos a la luz, hasta que sin miedo en el interior de la casa moviéndonos cuando queramos. A esta etapa se llega normalmente en 15 o 20 días pero a partir de aquí comienza lo difícil con los pasajeros, el hacerlo saltar a la mano a cualquier distancia. Comenzamos en la casa y cuando viene sin miedo a ningún movimiento lo tomamos en la mano le damos unas picaditas y lo ponemos en el arco con el guante a unos 20 cm de él, estirará la cabeza y el cuello varias veces y normalmente salta. Lo hacemos saltar varias veces más y le dejamos que coma su gorga, pero mucho ojo con este primer salto, habremos de hacerlo en una habitación tranquila ya que los pasajeros aunque estén tranquilos en el guante en cuanto los ponemos en el respaldo de una silla u otro posadero y nos ven luego que nos dirigimos hacia ellos saltan muy asustados sí están nerviosos al ver movimiento a su alrededor. Poco a poco se van agrandando las distancias hasta que salten un par de metros en la casa con prontitud y ahora es el momento de salir al campo.
Los pasajeros a diferencia de los niegos, aunque en casa se muestre más o menos tranquilos, en el campo cualquier motivo, por pequeño que sea, es causa de debatidas, por tanto, han de tomarse todas las precauciones para hacerlo saltar a la mano y jamás retroceder en la distancia, es decir, si un día salta a 10 metros debemos agrandar la distancia al otro día aunque trate de convencernos de que nos acerquemos a un par de metros, ya que si caemos en su juego, lo tomaran como un vicio y nunca vendrán de lejos, siendo muy difícil volver a convencerlo para que acudan a 20, 30 o 40 m, por lo tanto, una vez acudan a estas distancia, con más o menos prontitud, comenzamos a soltar los primeros escapes que han de ser palomas.
El motivo de soltar palomas es el peso, pues el pasajero arrastra casi todo lo que coge y sin soltamos pájaros tales como gorriones o similares podemos darlo por perdido, porque el pasajero en el campo se asusta mucho cuando nos acercamos a él mientras come, por tanto, nos tendremos que tirar un tiempo soltándole palomas para atenuar un poco este vicio; de todas formas algunos jamás lo pierden y tendremos que utilizarlo para aves medianas, siempre sino queremos perderlo y no levantarle jamás un pajarito por mucho que consiga encerrarlo. La técnica para matar de un pasajero es muy superior a la del niego.
Tuve uno que apenas capturaba la paloma la mataba, pues sabe muy bien dónde agarrar para producir una muerte rápida mientras que los niegos lo arrastran las palomas cuánto quieren y al final tiene uno que ayudarles para ahorrarle sufrimiento a la presa y que no comience a comerse la presa viva por donde pueda. Poner el pasajero en peso es vital, sobre todo en invierno, debemos controlarlo con el peso electrónico si queremos que las cosas vayan bien, y no debemos olvidar de darle un poco por la mañana. El vuelo del pasajero es algo más rápido que el del niego pero no tiene ninguna otra ventaja sobre este a no ser, quizás, que no pía y no lanza las patas al cetrero, además va muy apretado de pluma en la mano lo que lo hace más bonito que los niegos que casi siempre van en la mano con el plumaje embolado. En cuanto a la caperuza la aceptan mal y no he conseguido hacer ningún pasajero de los que he tenido que fuera buen caperucero. Los gavilanes niegos son superiores por tanto para mí en la cetrería.
Ventajas de los niegos:
No llevan en mano, son muy obedientes, Temple moderadamente fácil, fácil de introducir al perro, ataca presas grandes, es mucho más tranquila, mejor caperucero.
Desventajas:
Pía mucho, a veces ataca al cetrero.
Pasajeros, ventajas:
No Pía, no ataca al cetrero.
Desventajas:
Difícil temple, es muy desobediente, difícil de introducir al perro, No ataca grandes presas. Es mal caperucero y muy nervioso.
Conclusión:
En el caso del gavilán, al contrario que otras aves de cetrería tales como el cernícalo, alcotán, peregrino o el azor, los pasajeros no aventajan en nada a los niegos y por lo que yo he practicado, solo aconsejo niegos, que si un día no están bien templados, podamos recuperarlos fácilmente, cosa que siendo pasajero el día que no está bien templado podemos decirle adiós.
merci
Con todos mis respetos al sr Juan Mira y a Fali Argona no veo apropiado la publicación de esas memorias en ninguna Red social ni página web. Los motivos principales son varios pero basicamente no considero decuado que se describan ls zonas de anidamiento del gavilán ni las mejores y peores especies cazables para el gavilán y menos de especies no cinegeticas,protegidas y el peligro de extinción. Saludos y pido disculpas si ofendí alguien.