Desde hace cientos de años somos muchos los que buscamos la mejor forma de encontrar nuestras aves cuando estas se extravían detrás de una ralea o en plena persecución a una presa.
Los cascabeles son el sistema más tradicional de búsqueda de rapaces, bordón y prima adornan los tarsos de nuestras aves para indicarnos su posición dentro de la espesura o hacia donde vuela un halcón en altura. Pero cada vez es menos común usar cascabeles ya que la tecnología ha avanzado tanto que ahora podemos saber a tiempo real donde se encuentra nuestro compañero alado.

Fue a mediados de los 80 cuando se empezó a usar en Europa los primeros sistemas de telemetría, hasta el año 1990 no se empezaron a usar en algunos aeropuertos de España. Estos equipos fueron encargados a Andreas Wagener, un ingeniero industrial y cetrero que fabricaba receptores modificando radios marinas, estos equipos se componen de emisor y receptor, el emisor se coloca en la pata del ave para localizar la señal con el receptor y así orientarnos en la búsqueda.
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A lo largo de los años este sistema de búsqueda fue evolucionando incorporando emisores más potentes, receptores con sistemas anti rebotes, sistemas de sujeción a arnés de espalda o clip de cola, incluso la incorporación de placas solares en los emisores para conseguir autonomía infinita. Pero es a partir de 2010 donde se revoluciona el mundo de la telemetría cuando dos grandes empresas de radiotracking incluyen un GPS en un emisor convencional consiguiendo con esto poder localizar el pájaro en cualquier punto del mundo, ¿sorprendente no? Pues es más sorprendente cuando le incluyen los sistemas de altímetro en tiempo real, velocímetro y posicionamiento real.


Con estos avances hemos conseguido seguir el vuelo de nuestro halcón desde la pantalla de nuestro móvil, podemos ver la altura que lleva, la dirección que sigue y la velocidad de ese picado que nos deja sin aliento, pero lo mejor de todo es que podemos guardar estos datos para consultarlos en otro momento, esto ha conseguido elevar la cetrería a otro nivel, hoy día podemos volar nuestros halcones con total exactitud y tranquilidad y no solo es un sistema enfocado a la altanería ya que cada vez es más común el uso de GPS en bajo vuelo ya que podemos soltar a esa presa que sale más lejana sin el miedo de andar horas buscando al azor después del lance y eso es maravilloso.


La tecnología nos hace la vida mas fácil y gracias a ella, hoy podemos disfrutar de vuelos y lances que hace años no imaginaríamos. En la cetrería, como en todo en la vida hay que renovarse o morir.
Berny López
Totalmente de acuerdo. Enhorabuena por el artículo.